Excesos y torpezas en la semana de Trump
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La semana que termina para Donald Trump no es una más en la turbulenta cronología de su presidencia; es, en muchos sentidos, un compendio de decisiones precipitadas, declaraciones desafortunadas y señales preocupantes sobre el rumbo de la política exterior de Estados Unidos. Lo que debería ser una estrategia de Estado parece más bien una cadena de impulsos, donde la improvisación sustituye al cálculo y la retórica estridente intenta ocultar la ausencia de un plan claro.
La renuncia del director antiterrorista —un hecho que por sí mismo habría sacudido cualquier administración— adquiere una dimensión todavía más delicada cuando se conocen las razones de fondo: la guerra contra Irán no era inevitable, ni necesaria, ni estratégicamente sólida. No se trataba de una amenaza inminente ...









