
“¡Vamos, Lula!”, gritó la eufórica multitud. Anna lloraba de alegría entre miles de brasileños que salieron a la icónica avenida Paulista, en Sao Paulo, a celebrar la reelección del histórico líder izquierdista en la presidencia.
Una marea humana desbordó las calles tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva para un cuarto mandato tras derrotar en un balotaje al conservador Flávio Bolsonaro, quien no reconoció la derrota.
Lula, un exsindicalista de 80 años, dio un paseo triunfal asomado por el techo solar de un auto con megáfono en mano y la voz más ronca de lo habitual.
“¡Siento mucha felicidad!”, dijo Anna Zanatta, de 43 años, antes de romper en llanto por la emoción.
“La victoria de Lula representa muchas cosas para nosotros, la libertad, nuestra democracia, nuestra historia”, agregó.
Para ella, un triunfo de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, habría sido una “amenaza” para la democracia.
“Yo nací en dictadura. Era pequeña, pero nací en dictadura y le prometí a mi nieta que los brasileños no tendríamos eso de nuevo”, expresó en referencia al régimen militar que gobernó entre 1964 y 1985.
Después del trayecto en auto, Lula dijo en una tarima: “Tenía que decirles que los amo (…) mañana la lucha continúa”.
Tronaron los fuegos artificiales y sonaron las bocinas mientras la muchedumbre avanzaba con banderas de Brasil y del Partido de los Trabajadores de Lula.
Con este resultado, Brasil se aparta del giro a la derecha de países vecinos como Argentina, Chile o Colombia, celebrado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
