El Deán, con el agua al cuello
En la colonia El Deán, ubicada al sur de Guadalajara, cada temporada de lluvias se convierte en una pesadilla recurrente. Los vecinos, ya acostumbrados a las alertas de tormenta, refuerzan con costales de arena la entrada de sus casas y levantan muros improvisados de concreto o láminas.
Algunos incluso colocan tablas de madera para contener el ingreso del agua, mientras otros se arman con escobas, cubetas y bombas para achicar los encharcamientos que alcanzan hasta el medio metro de altura.
En cada tormenta, lo primero que hacen es desconectar electrodomésticos y mover muebles a sitios altos, en un ritual aprendido a fuerza de sufrirlo año tras año.
Este problema no es reciente. Los habitantes del Deán aseguran que las inundaciones comenzaron a intensificarse desde hace más de...









