La obesidad roba el sueño… y el oxígeno
La obesidad no es sólo un asunto de estética. Se trata de un enemigo silencioso que “asfixia” la sangre y daña el corazón, ya que altera de forma crítica el transporte de oxígeno necesario para el cuerpo.
Esta baja en el oxígeno en la sangre (hipoxia) representa un peligro para la salud que se traduce en fatiga crónica y bajo rendimiento físico, disminución de capacidades intelectuales, deterioro de órganos vitales y, a la larga, insuficiencia cardiaca, alerta David Montalvo, médico bariatra.
A medida que aumentan los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol y ácido úrico, estos componentes ocupan un espacio vital en el volumen de sangre que el corazón expulsa en cada latido, por lo que disminuye la cantidad de oxígeno que ésta puede transportar, explica el especialista.
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