Dubai, una ciudad de locura
Dubái es el ejemplo más visible de cómo la riqueza petrolera puede transformarse en una vitrina de excentricidades sin precedentes. En pleno desierto, el emirato construyó una ciudad donde el lujo extremo es parte de la vida diaria y donde los proyectos urbanos parecen diseñados para romper récords y llamar la atención del mundo, sin reparar en costos ni límites ambientales.
El símbolo máximo de esta ambición es el Burj Khalifa, el edificio más alto del planeta, con 828 metros de altura y 164 pisos, una obra que costó alrededor de 1 500 millones de dólares. Desde sus miradores se domina toda la ciudad, mientras en su interior conviven oficinas, residencias de ultra lujo y el hotel Armani. Vivir o hospedarse ahí no es para cualquiera: algunas residencias superan varios millones de dó...









