El precio de no hacer nada
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Durante años hemos discutido el cambio climático como si fuera una factura que alguien tendría que pagar algún día. Se habla de cuánto costará cambiar las ciudades, modernizar los sistemas de agua, proteger las costas, construir infraestructura más resistente, modificar los sistemas agrícolas o sustituir tecnologías contaminantes. La pregunta suele plantearse desde la lógica del gasto: ¿cuánto nos va a costar adaptarnos? Pero quizá llevamos demasiado tiempo haciendo la pregunta equivocada. La verdadera pregunta debería ser mucho más incómoda: ¿cuánto nos va a costar no hacerlo?
Porque adaptarse no es un lujo ni una moda ambientalista. Es una necesidad económica. El planeta ya está mostrando condiciones distintas a las que dieron origen a buena parte de nuestra infraestructura. L...









