Astronauta mexicano comparte la experiencia del espacio
Para el astronauta mexicano José Hernández, el viaje espacial no comenzó con el encendido de los motores en 2009, sino mucho antes, en la mente y el corazón de quien se prepara para lo imposible.
Ser astronauta es una dualidad constante: es la frialdad de la logística y la ingeniería frente a la vulnerabilidad de quien deja su hogar para enfrentar el peligro.
En entrevista, Hernández confiesa que contrario a lo que dicta la lógica, los momentos previos al lanzamiento no están dominados por el miedo.
Para un astronauta, el sentimiento es comparable al de un estudiante que se ha preparado con rigor extremo para un examen final; llega un punto, días antes, en que el estudio está completo y sólo queda el deseo ferviente de que el examen comience.
“¡Ya vámonos!” es el grit...









