Oro azul, ahora de cobre
La bonanza que prometía el agave se convirtió en un espejismo para miles de familias en Jalisco. Durante la última década, la demanda internacional de tequila impulsó una ola masiva de siembra: productores tradicionales y nuevos inversionistas transformaron tierras de maíz y frijol en monocultivos de agave azul, seducidos por precios altos y ventas aseguradas.
Esa apuesta colectiva provocó que millones de plantas maduraran al mismo tiempo, generando una sobreoferta que hoy derrumba los precios y deja a pequeños agricultores sin recursos para cubrir sus costos.
En 2024, la producción de tequila en México alcanzó aproximadamente 495.8 millones de litros, para lo cual se requirieron cerca de 1.8 millones de toneladas de agave. De ese volumen, más de 400 millones de litros se destin...









