Maduro, la farsa en el banquillo
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Nicolás Maduro finalmente frente a una corte extranjera. La escena, por sí sola, rompe décadas de impunidad envuelta en discursos incendiarios, arengas ideológicas y una narrativa cuidadosamente construida para justificar lo injustificable. Ver al hombre que durante años se asumió intocable comparecer ante un tribunal, no es solo un hecho judicial: es un golpe simbólico que desnuda la fragilidad de los regímenes sostenidos por el miedo, la propaganda y la simulación.
Pero conviene no caer en el entusiasmo fácil. La comparecencia de Maduro no es, ni de lejos, el cierre de una historia. Es apenas un capítulo, y uno que además exhibe con crudeza la complejidad de llevar a cuentas a quienes han hecho del poder un escudo personal.
El fondo del asunto es mucho más profundo que una a...









