La fiscalía se queda corta ante un país que exige certezas
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La tragedia ocurrida en Coahuayana, Michoacán, vuelve a sacudir al país, no sólo por la brutalidad del ataque —un vehículo cargado de explosivos detonado frente a la base de la policía comunitaria, con cinco personas muertas y cinco más heridas— sino por lo que revela acerca del aparato institucional encargado de procurar justicia. La Fiscalía General de la República ha decidido investigar el hecho bajo la figura de terrorismo, lo que en apariencia podría interpretarse como un acto de firmeza y determinación. Sin embargo, debajo del anuncio subyace la misma duda que ha acompañado a la institución durante años: ¿tiene realmente la capacidad, la voluntad y la claridad necesarias para enfrentar un fenómeno criminal que desborda cualquier molde jurídico convencional?
El Ministerio Pú...









