Martes 18 de Agosto de 2026
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Munguía, sin agua en el tinaco

SIN PEDIR AUDIENCIA

Por Carlos Martínez Macías (*)

No solamente en la zona metropolitana de Guadalajara se viven problemas severos por el agua potable, en Puerto Vallarta vecinos de más de 140 colonias han tenido que soportar la falta del vital líquido, situación que impactó de paso a comercios, restaurantes y hoteles, en una ciudad que literalmente vive del turismo.

La grave sequía urbana, motivó que miles de ciudadanos reaccionaran molestos contra el actual alcalde, Luis Ernesto Munguía y tomaran esta crisis como el detonante para exhibir la que ha sido una administración municipal fallida en prácticamente todos los servicios.

Desde campaña, el entonces aspirante del Partido Verde, comprendió que el tema del agua y su atención, eran una importante bandera política, por lo que prometió que atendería el mantenimiento de pozos, construiría un segundo pozo radial en la parte alta de El Pitillal y una planta desalinizadora para abastecer de agua a la zona turística, proyectos que garantizarían el agua para Vallarta en los próximos 20 años.

Aunque ya como alcalde se realizaron inversiones como la construcción de galerías verticales en el río Mascota que aportan 120 litros por segundo a la red y otra galería en el río Tebelchía con hasta 10 litros por segundo para atender a la delegación de Las Palmas, no se construyó un segundo pozo radial ni la prometida planta desalinizadora.

Aun así, Munguía decretó el 29 de septiembre de 2025 el fin del desabasto de agua en el municipio. Lo hizo en un evento en La Lija, donde entregó tinacos a familias de zonas vulnerables de Puerto Vallarta.

La entrega de tinacos del gobierno municipal, es una de los programas estelares para enfrentar el problema de agua potable, en una ciudad donde SEAPAL, el organismo operador, admite que apenas un 30 por ciento de los habitantes cuentan con un sistema de almacenamiento incluido aljibes o cisternas.

Sin embargo, tras el terrible corte que dejó sin agua a decenas de colonias, con jornadas de calor extremo, donde las personas padecieron además por días la ausencia de lluvias, han ironizado en las redes sociales con una pregunta al presidente municipal: “Los tinacos están bien, pero, ¿y el agua?”.

El problema de desabasto de agua potable en Puerto Vallarta ha sido el talón de Aquiles de todos los gobiernos en turno que han prometido sin éxito resolverlo. Es paradójicamente una ciudad rodeada de ríos, montañas y una de las bahías más importantes del Pacífico mexicano, enfrenta carencia del líquido sobre todo en las colonias ubicadas en las partes altas.

El fenómeno no es nuevo ni puede explicarse únicamente por la falta de lluvias. Es el resultado de una combinación de crecimiento urbano y turístico, dependencia de fuentes subterráneas, equipos que trabajan al límite, infraestructura envejecida, insuficiente capacidad de almacenamiento y décadas de inversión que no han logrado avanzar al mismo ritmo que la ciudad. En 2025, incluso el propio SEAPAL reconoció que el sistema había llegado al límite y que la producción no había crecido en proporción al número de usuarios.

En marzo de 2026, el organismo reconoció que la producción rondaba los 1,342 litros por segundo mientras la demanda podía alcanzar los 1,480 litros por segundo, es decir, una brecha potencial de aproximadamente 138 litros por segundo.

Es precisamente cuando las fuentes comienzan a perder caudal y la demanda aumenta por el calor y la llegada de turistas cuando esa brecha se convierte en baja presión, tandeos e interrupciones.

De acuerdo con SEAPAL, 85.5 por ciento del agua producida procede de pozos profundos, mientras que el 14.5 por ciento restante proviene de galerías filtrantes y obras de toma. El problema es que el sistema trabaja prácticamente con toda su capacidad instalada y los equipos de bombeo sufren desgaste por esa operación permanente.

En 2005 el organismo tenía alrededor de 55 mil contratos; para 2025 eran aproximadamente 90 mil. A esto se suman miles de habitaciones hoteleras, restaurantes, comercios y una población flotante que aumenta considerablemente durante los periodos vacacionales. El propio SEAPAL ha señalado que Puerto Vallarta tiene hoy unas 50 mil viviendas y alrededor de 100 mil habitantes más que hace dos décadas, además de millones de visitantes anuales.

Más de la mitad de las tuberías tienen más de 30 años de uso y más de 40 por ciento está cerca del final de su vida útil. En 2025, el organismo estimaba que hasta 50 por ciento de la infraestructura hidrosanitaria requería rehabilitación o sustitución.

Como se ve, el tema del agua en Puerto Vallarta es una combinación de falta de inversiones, mantenimiento, equipos desgastados y al límite, que anticipan que el problema va a agudizarse. Un tinaco sin agua, por ahora, es el mejor ejemplo de una gota que no puede derramarse porque no hay.

(*) Carlos Martínez MacíasDirector General de Paralelo 20. Es un periodista de larga trayectoria en prensa, radio, televisión y medios digitales. Ha realizado coberturas especiales en México y el extranjero. Ganador del Premio Jalisco de Periodismo.

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