Viernes 6 de Marzo de 2026
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Cómo nació y creció el Cártel

El Cártel Jalisco Nueva Generación emergió formalmente en 2009 en el occidente de México, pero su ascenso fue meteórico. En poco más de una década pasó de ser una escisión regional a convertirse en una de las estructuras criminales más poderosas del hemisferio. Su fundador, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, construyó un aparato armado con disciplina casi militar y una narrativa de fuerza que incluyó videos propagandísticos, convoyes con blindaje artesanal y armamento de alto calibre.

El contexto favoreció su expansión. La fragmentación de organizaciones históricas abrió vacíos de poder en múltiples estados. El CJNG ocupó esas plazas con rapidez, combinando violencia extrema con acuerdos tácticos. Para 2025, agencias de seguridad estimaban que mantenía presencia operativa o redes logísticas en las 32 entidades del país, con especial control en corredores estratégicos del Pacífico y el Bajío.

Su gran salto financiero vino de las drogas sintéticas. Mientras otros grupos dependían en gran medida de la cocaína sudamericana, el CJNG consolidó una red propia de producción de metanfetamina a gran escala. Se calcula que llegó a producir y traficar decenas de toneladas anuales de metanfetamina hacia Estados Unidos y otros mercados. A ello se sumó el tráfico de fentanilo, en volúmenes que las autoridades estadounidenses han medido en cientos de millones de pastillas incautadas en operativos vinculados a redes mexicanas.

El negocio no se limitó al narcomenudeo transfronterizo. El CJNG desarrolló cadenas completas: importación de precursores químicos desde Asia, instalación de laboratorios clandestinos en zonas rurales, transporte terrestre y marítimo, y distribución internacional. Investigaciones oficiales lo han vinculado con operaciones en más de 40 países, incluyendo Estados Unidos, Canadá, España, Países Bajos, China, India, Australia y varias naciones de Centro y Sudamérica.

En términos económicos, diversas estimaciones sitúan los ingresos anuales del cártel en varios miles de millones de dólares. La fortuna personal atribuida a El Mencho fue calculada entre 500 y mil millones de dólares, aunque el verdadero poder radicaba en la red empresarial ilícita: lavado de dinero mediante inmobiliarias, agroindustrias, restaurantes, transporte y empresas fachada. El modelo replicó esquemas de diversificación similares a los de grandes mafias históricas.

En febrero de 2026, el gobierno mexicano confirmó la muerte de Oseguera Cervantes en un operativo federal en Jalisco. El anuncio provocó bloqueos, incendios de vehículos y enfrentamientos en distintas regiones del occidente del país. Sin embargo, analistas advierten que el CJNG ya funcionaba como una estructura descentralizada, con jefes regionales y mandos intermedios capaces de sostener operaciones sin la presencia directa de su líder.

El crecimiento del grupo ha sido comparado con el poder que alcanzó la Cosa Nostra en el siglo XX. La mafia siciliana logró infiltrar instituciones, controlar puertos y dominar economías locales en Italia y Estados Unidos durante décadas. Al igual que aquella organización, el CJNG combinó violencia ejemplarizante con redes financieras sofisticadas y una estructura jerárquica que mezclaba lealtad familiar y disciplina criminal.

No obstante, existen diferencias clave. Mientras la Cosa Nostra construyó su hegemonía a lo largo de generaciones y bajo códigos tradicionales de silencio, el CJNG se expandió en un entorno globalizado, aprovechando mercados químicos, rutas marítimas modernas y comunicaciones digitales. Su propaganda abierta —videos con hombres armados y mensajes desafiantes— contrasta con la discreción histórica de la mafia siciliana.

En términos de alcance geográfico, la comparación también resulta significativa. La Cosa Nostra extendió tentáculos hacia Estados Unidos y partes de Europa, pero el CJNG ha sido identificado con operaciones en América, Europa, Asia y Oceanía en apenas quince años. Esa proyección internacional lo coloca como uno de los grupos criminales de expansión más acelerada en la historia contemporánea.

Hoy, tras la muerte de su fundador, el futuro del CJNG se debate entre la fragmentación y la continuidad bajo nuevos liderazgos. Lo cierto es que su estructura financiera, sus redes internacionales y su capacidad de producción de drogas sintéticas siguen representando un desafío mayúsculo para México y para los países donde tiene presencia. Como ocurrió con la Cosa Nostra en su momento, la caída de un capo no significa el fin automático de la organización, sino el inicio de una nueva etapa cuya estabilidad o violencia dependerá de la disputa interna por el poder.

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