En el emblemático municipio de Tequila, Jalisco, la figura del alcalde Diego Rivera se ha convertido en un torbellino político. Su administración, lejos de consolidar estabilidad, ha encendido múltiples conflictos con empresarios, comerciantes, instituciones culturales y dependencias federales. El municipio, famoso por sus paisajes agaveros y su industria tequilera, vive uno de los periodos más tensos de su historia reciente.

Rivera, surgido de las filas de Morena, se dio a conocer como un activista local con discurso combativo. Su llegada al poder municipal representó para algunos una esperanza de renovación administrativa; sin embargo, su estilo frontal y las decisiones tomadas desde el primer año de gobierno encendieron alarmas entre actores económicos que sostienen gran parte del desarrollo del pueblo mágico.
El conflicto más fuerte estalló con la empresa tequilera José Cuervo, que acusó al alcalde y a funcionarios municipales de prácticas de extorsión relacionadas con permisos y autorizaciones. Esta confrontación escaló hasta convertirse en un caso mediático nacional, provocando un clima de desconfianza entre otras empresas productoras de tequila, que comenzaron a replantear su relación con el ayuntamiento. La industria del tequila, pilar económico del municipio, percibió el conflicto como una alerta sobre la estabilidad institucional de la región.

A este caso se sumó la investigación iniciada por la Fiscalía General de la República por presuntos daños al Museo del Tequila y el Mezcal. Decisiones administrativas tomadas por el ayuntamiento desencadenaron afectaciones estructurales, lo que abrió un frente legal particularmente delicado: el presunto daño al patrimonio cultural y turístico del país. Para los habitantes, esta investigación se convirtió en una señal del deterioro en la gestión municipal.
Mientras los escándalos crecían, comerciantes del centro histórico y de las rutas turísticas comenzaron a denunciar actos de abuso de autoridad. Señalaban inspecciones sorpresivas, clausuras consideradas arbitrarias y la emisión de sanciones que, en su interpretación, tenían un trasfondo de presión política. La inconformidad se reflejó en la disminución del turismo: cámaras empresariales locales estimaron una caída superior al 15% en la ocupación hotelera y en la llegada de visitantes, con una notable reducción en fines de semana largos y temporadas altas.

Los guías turísticos, que dependen del flujo constante de visitantes, relataron una disminución visible en la actividad. Algunos comentaron que, desde que los conflictos del ayuntamiento se hicieron públicos, los turistas preguntan con mayor frecuencia por alternativas en Jalisco, como Amatitán o Magdalena. Para muchos prestadores de servicios, el problema ya no es solo económico, sino reputacional: Tequila dejó de sonar como destino vibrante para convertirse en un municipio envuelto en disputas políticas.
El ayuntamiento ha vivido también su propio caos. Sesiones suspendidas, enfrentamientos entre regidores y acusaciones cruzadas han paralizado proyectos de infraestructura turística y cultural. Rivera ha sido señalado por su incapacidad para generar acuerdos, mientras que sus opositores lo acusan de intentar gobernar mediante presiones y decisiones unilaterales.

Organizaciones civiles locales, defensoras del patrimonio y la transparencia, han solicitado auditorías extraordinarias y la intervención de instancias estatales para revisar el manejo administrativo. Estas agrupaciones sostienen que la crisis actual no sólo afecta la economía local, sino la identidad misma del municipio, cuya imagen turística se basa en la historia, la producción del tequila y la conservación de sus sitios emblemáticos.
Desde el punto de vista legal, los procesos abiertos contra Rivera podrían derivar en sanciones administrativas y, según el avance de la investigación federal, incluso en responsabilidad penal. Especialistas en derecho municipal señalan que los casos por daños al patrimonio y presuntas prácticas de extorsión podrían complicarse si se suman nuevas denuncias documentadas por comerciantes y empresarios. La continuidad política de Rivera dependerá del curso de las investigaciones en los próximos meses.
