La bonanza que prometía el agave se convirtió en un espejismo para miles de familias en Jalisco. Durante la última década, la demanda internacional de tequila impulsó una ola masiva de siembra: productores tradicionales y nuevos inversionistas transformaron tierras de maíz y frijol en monocultivos de agave azul, seducidos por precios altos y ventas aseguradas.
Esa apuesta colectiva provocó que millones de plantas maduraran al mismo tiempo, generando una sobreoferta que hoy derrumba los precios y deja a pequeños agricultores sin recursos para cubrir sus costos.

En 2024, la producción de tequila en México alcanzó aproximadamente 495.8 millones de litros, para lo cual se requirieron cerca de 1.8 millones de toneladas de agave. De ese volumen, más de 400 millones de litros se destinaron a exportación, principalmente a Estados Unidos y Europa. Sin embargo, estos récords de producción no se tradujeron en mejores ingresos para los productores, pues la saturación del mercado redujo drásticamente la capacidad de compra de las grandes tequileras.

El precio del agave ha pasado de niveles históricos de hasta 30 pesos por kilo en épocas de escasez a mínimos de entre 2 y 10 pesos por kilo en la actual crisis. Para muchos pequeños agricultores, producir un kilo de agave cuesta entre 7 y 8 pesos, lo que significa vender por debajo de sus costos. Esto ha provocado endeudamiento, abandono de parcelas y, en algunos casos, pérdida total de la inversión tras años de espera para que la planta madure.
El número de productores registrados creció de poco más de 3 mil en 2014 a más de 42 mil en 2024, y las superficies plantadas se duplicaron en pocos años en las principales regiones de denominación de origen. Actualmente, se estima que hay más de 100 mil hectáreas de agave sembradas en Jalisco y estados vecinos. Esta expansión, sumada a la maduración sincronizada del cultivo, ha provocado una “ola” de oferta que supera ampliamente la capacidad de industrialización y almacenamiento.

La crisis también ha encendido un conflicto político y gremial. Productores acusan al Consejo Regulador del Tequila de favorecer a grandes tequileras mediante contratos preferenciales y mecanismos de certificación que dificultan la venta del agave de pequeños agricultores. Señalan que las grandes empresas compran a precios más bajos gracias a su poder de negociación, mientras que los pequeños, sin capacidad de almacenar o industrializar, se ven obligados a aceptar cualquier oferta para no perder la cosecha.
A pesar de la crisis en el campo, el negocio global del tequila continúa creciendo. El valor del mercado mundial supera los 10 mil millones de dólares anuales y mantiene proyecciones de aumento, impulsado por el consumo en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la mayor parte de las utilidades se concentra en las etapas de industrialización, envasado y comercialización, dejando al productor primario con la parte más pequeña del beneficio económico.
La sobreproducción también ha generado problemas ambientales y fitosanitarios. El abandono de parcelas y la quema de piñas no comercializadas aumenta el riesgo de plagas como la picuda del agave, que puede arrasar cultivos enteros. A mediano plazo, este descuido podría derivar en una nueva escasez, repitiendo el ciclo de precios altos y bajos que caracteriza a la industria desde hace décadas.

En este contexto, los productores piden medidas urgentes: regulación en la siembra, precios de referencia justos, programas de apoyo para el almacenamiento y diversificación de cultivos. De no actuar, advierten que miles de familias quedarán fuera del negocio y que la riqueza generada por el tequila seguirá concentrada en unas cuantas empresas, mientras el campo agavero de Jalisco enfrenta una de sus peores crisis en la historia reciente.
Línea de tiempo: ciclos de crisis y bonanza del agave en Jalisco
- 1999-2002: Escasez de agave por baja producción en años previos. El precio se dispara a más de 12 pesos por kilo, impulsando nuevas siembras.
- 2007-2010: Sobreoferta derivada de las siembras masivas anteriores. El precio se desploma a menos de 1 peso por kilo, provocando abandono de parcelas.
- 2016-2019: Nueva escasez. El precio del agave alcanza cifras históricas de 25 a 30 pesos por kilo, atrayendo a miles de nuevos productores.
- 2023-2025: Maduración simultánea de millones de plantas. Se genera una sobreproducción récord, el precio cae a niveles de 2 a 10 pesos por kilo y pequeños productores enfrentan quiebras generalizadas.
