Viernes 6 de Marzo de 2026
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Misión a Marte, viaje y retorno

Con la tecnología actual, un viaje a Marte tendría una duración estimada de entre seis y nueve meses, dependiendo de la posición relativa de la Tierra y el planeta rojo en sus órbitas. Las agencias espaciales aprovechan las llamadas “ventanas de lanzamiento”, que ocurren cada 26 meses, para reducir tiempos y costos.

El trayecto se realiza mediante naves propulsadas por cohetes químicos, los mismos que han llevado sondas y rovers, aunque adaptados para soportar tripulación humana y largas estancias en el espacio.

El regreso es posible, pero implica retos técnicos y logísticos mayores que el viaje de ida.

Actualmente se plantea enviar primero equipos y módulos habitacionales no tripulados para preparar la estancia y garantizar un punto de reabastecimiento.

La nave de retorno tendría que fabricarse o ensamblarse en Marte, usando combustible producido allí mismo a partir de recursos locales, como el metano extraído del dióxido de carbono de la atmósfera marciana, un plan que busca evitar llevar todo el combustible desde la Tierra, lo cual sería inviable por peso y costo.

Uno de los proyectos más ambiciosos es el de SpaceX, que con su nave Starship pretende iniciar vuelos tripulados a Marte en la próxima década. La empresa estima que en una primera etapa viajarían entre 20 y 50 personas, principalmente ingenieros, médicos, biólogos y constructores, encargados de levantar la primera colonia marciana.

El objetivo sería establecer una base autosuficiente que sirva como punto de partida para futuras misiones y expansión de la presencia humana en el planeta.

La NASA, por su parte, contempla un plan más gradual. Primero busca ensayar la tecnología en misiones a la Luna con el programa Artemis y luego usar ese aprendizaje para dar el salto a Marte. Sus cálculos apuntan a que una misión tripulada podría llevarse a cabo entre 2035 y 2040, con una estancia de aproximadamente un año y medio en la superficie antes de emprender el regreso. Este tiempo se debe a que la tripulación tendría que esperar la próxima ventana de alineación orbital favorable.

En cuanto a costos, las estimaciones varían drásticamente. SpaceX asegura que con un sistema reutilizable y producción local de combustible podría reducirlos a unos 10 mil millones de dólares por misión, mientras que la NASA calcula que sus planes iniciales podrían costar entre 100 y 150 mil millones, considerando el desarrollo de tecnología, entrenamiento, lanzamiento y soporte en vuelo. La gran diferencia radica en el modelo de financiación: público en el caso de la NASA y privado para SpaceX.

Colonizar Marte implica resolver desafíos extremos: radiación cósmica, temperaturas que pueden bajar a -80°C, escasez de agua líquida y una atmósfera demasiado delgada para respirar. A pesar de ello, la idea de viajar y establecer presencia humana en el planeta rojo se ha convertido en uno de los objetivos más ambiciosos de nuestra era espacial, una meta que combina ciencia, ingeniería y la aspiración histórica de la humanidad de convertirse en una especie multiplanetaria.

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