La idea de devolver a la vida al mamut lanudo, extinguido hace unos cuatro mil años, ya no pertenece solo a la ciencia ficción. Una empresa biotecnológica llamada Colossal Biosciences, con sede en Texas, trabaja desde hace algunos años en un ambicioso proyecto de ingeniería genética para “resucitar” esta especie prehistórica. Su meta es crear un híbrido entre elefante asiático y mamut, utilizando ADN recuperado de restos congelados hallados en Siberia, combinado con técnicas de edición genética CRISPR.

El proyecto ha avanzado lo suficiente como para que la compañía asegure que un ejemplar viable podría nacer en el año 2028, aunque no sería un mamut puro, sino un animal con características adaptadas al frío, como el pelaje espeso y la grasa subcutánea. Este “neomamut” tendría como objetivo principal restaurar ecosistemas del Ártico, ayudando a mantener el equilibrio de las praderas congeladas y reducir la liberación de carbono al ambiente.
El costo del proyecto supera los 60 millones de dólares, financiado por inversionistas privados interesados en la biotecnología y la preservación ecológica. El proceso ha implicado aislar secuencias genéticas del mamut y combinarlas con el genoma del elefante asiático, su pariente más cercano. El desafío no solo es científico, sino también ético, ya que implica decidir si el hombre debe alterar o revertir la extinción natural de una especie.

Los investigadores sostienen que la técnica podría usarse también para recuperar otras especies desaparecidas, especialmente aquellas cuyo ADN ha sido preservado en buenas condiciones. Entre los casos estudiados se encuentran el tigre de Tasmania, el pájaro dodo y hasta algunas especies de bisonte prehistórico. Sin embargo, no todas las especies pueden “revivir”, ya que el ADN se degrada con el tiempo y, en la mayoría de los dinosaurios, simplemente no queda material genético recuperable.
Aun con estos avances, el regreso de especies extintas plantea serios dilemas sobre su adaptación al ecosistema actual. Los científicos advierten que, incluso si el mamut logra nacer, podría enfrentar un entorno muy diferente al de hace miles de años. El cambio climático, la falta de hábitat y los riesgos sanitarios serían grandes obstáculos para su supervivencia.
Más allá de la posibilidad de ver un mamut caminando nuevamente sobre la Tierra, el verdadero valor del proyecto podría residir en los conocimientos obtenidos para preservar especies en peligro de extinción actuales, como los elefantes, los rinocerontes o los osos polares. De lograrse, este experimento marcaría un antes y un después en la historia de la biotecnología y la conservación.
