CONECTÁNDONOS

Por Adriah Brito (*)
Cuando digo que el optimismo es para valientes… realmente lo creo.
Fácil es seguir en el ciclo tóxico de nuestros pensamientos que de primera instancia siempre nos dice lo difícil o imposible que es lograr lo que queremos.
Esa voz que nos narra los 40,000 pensamientos negativos para seguir en donde estamos, o bien para no ir por eso que tanto deseamos… porque las estadísticas o las personas de nuestro alrededor (aparte de nuestra voz) nos dicen que eso que queremos o es muy loco o está muy lejos de nuestras Vidas.
El ser una persona optimista no es ingenuidad ni evasión de la realidad. Al contrario: es un acto de coraje. En un mundo que constantemente nos recuerda lo que puede salir mal, elegir ver lo que puede salir bien requiere de una fuerza interna poco común.
El pesimismo se disfraza de prudencia: “mejor no espero nada, así no me decepciono”. Pero lo cierto es que detrás del pesimismo suele esconderse el miedo. El miedo a arriesgarse, a creer, a confiar. Ser optimista, en cambio, es exponerse. Es atreverse a desear, a proyectar y a apostar por un futuro distinto, aun cuando las estadísticas o la experiencia propia indiquen lo contrario.
El optimismo demanda valentía porque implica sostener la fe en medio de la incertidumbre. Significa caminar con los ojos abiertos hacia la posibilidad del fracaso, pero sin rendirse a él. Significa levantar la voz cuando otros callan resignados, imaginar soluciones donde parece que no las hay y seguir sembrando… aunque la tierra parezca estar seca.
Ser optimista es para valientes porque requiere vulnerabilidad. Implica admitir que queremos algo mejor, que creemos que lo merecemos y que estamos dispuestos a trabajar por ello. No es negar el dolor ni las dificultades, sino atravesarlas con la convicción de que no serán la última palabra.
La valentía del optimismo transforma. No solo ilumina la vida de quien lo practica, sino que inspira a quienes lo rodean a levantar la mirada. Porque en tiempos oscuros, el verdadero acto de resistencia no es rendirse, sino atreverse a creer que lo mejor aún está por venir.
@adriahbrito
(*) Adriah Brito. Es egresada de la Licenciatura en Comunicación, con especialidad en periodismo por la Universidad La Salle Noroeste en Sonora. Es amante de la lectura y la escritura. Ha participado en voluntariados académicos en la Universidad Univates en el estado de Río Grande del Sur, Brasil. Actualmente ejerce como Asesora Patrimonial en la compañía New York Life.

Me encanta! Hermosas e inspiradoras palabras… inspirando a seguir soñando ✨
Wow que texto, pero es tan real. Agradezco leer la admiración por la valentía y la fe de a travesar tanto en contra de las estadísticas. Me encantó. Gracias Adriah.