La tarántula de Rodillas Rojas es una especie venenosa que habita en madrigueras de las selvas secas del Pacífico mexicano. Aunque su mordedura es dolorosa, generalmente no representa un peligro mortal para los humanos.
México es un país megadiverso que alberga numerosas especies endémicas en distintos ecosistemas. Una de las arañas más representativas del país es la tarántula de Rodillas Rojas, considerada una de las más grandes de México.
Esta especie, conocida científicamente como Brachypelma smithi, es endémica de las selvas secas del estado de Guerrero. Estas tarántulas suelen vivir en madrigueras y zonas rocosas. Pertenecen a la familia Theraphosidae y destacan por sus características patas con anillos rojos y amarillentos, lo que las hace fáciles de identificar.

Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la hembra mide entre 5.2 y 5.9 cm de longitud corporal, mientras que el macho mide entre 4.4 y 4.9 cm, aunque posee patas más largas. Su abdomen y parte superior del cuerpo tienen un tono negro azulado.
La alimentación de estas tarántulas incluye insectos y, en ocasiones, pequeños animales vertebrados. Además, tienen una larga esperanza de vida, llegando a vivir hasta 30 años en cautiverio.
Debido a su tamaño, colores llamativos y naturaleza dócil, la tarántula de Rodillas Rojas ha sido presa de traficantes y coleccionistas, lo que ha provocado la disminución de su población. Por ello, está protegida por leyes mexicanas.
En México se conocen 13 géneros y 92 especies de tarántulas, de las cuales el 93% son endémicas, situando al país en el segundo lugar mundial en diversidad de tarántulas, solo detrás de Brasil. La mayor concentración de estas especies se encuentra en la región del Pacífico, en estados como Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.
