Viernes 6 de Marzo de 2026
Shadow

Hace 85 años se fue un coloso

Un 15 de julio, hace 85 años, el mundo se despidió de Robert Pershing Wadlow, conocido como el hombre más alto de la historia registrada, quien falleció en esta fecha en el año de 1940 a la temprana edad de 22 años. Con una estatura de 2.72 metros (8 pies y 11.1 pulgadas), Wadlow es aún recordado por su impresionante altura, causada por una hiperplasia de la glándula pituitaria que generó una producción anormalmente alta de la hormona del crecimiento.

Nacido el 22 de febrero de 1918 en Alton, Illinois (EE. UU.), Robert Wadlow era un niño saludable, pero desde muy pequeño comenzó a crecer a un ritmo inusual. A los 5 años ya medía 1.63 metros —más que muchos adultos promedio— y con solo 8 años superó al propio padre en estatura. A los 13 años ya usaba ropa y zapatos de adulto y necesitaba camas y escritorios hechos a medida.

Uno de los datos más curiosos de su vida es que calzaba una talla 37AA en zapatos estadounidenses, lo que equivale a aproximadamente un número 75 en tallas mexicanas o europeas. Cada par debía ser fabricado especialmente para él, y la compañía International Shoe Company le proporcionó calzado gratuito a cambio de que Wadlow los promocionara en giras públicas, donde causaba asombro en cada ciudad que visitaba.

Robert no solo fue una figura mediática, sino también una persona tranquila, amable y con un gran sentido del humor. Durante sus giras con el circo Ringling Bros. y otras exhibiciones, solía bromear diciendo que “tenía que agacharse para mirar a los jugadores de basquetbol a los ojos”. Su bastón medía casi lo mismo que una persona promedio, y en algunas fotos se le puede ver comparando su brazo con el torso completo de un adulto.

Desafortunadamente, su gran tamaño también trajo consigo complicaciones de salud. El 4 de julio de 1940, mientras participaba en un desfile en Michigan, una rozadura causada por una férula mal ajustada en su pierna se infectó gravemente. A pesar de la atención médica, la infección se extendió rápidamente y Robert Wadlow falleció 11 días después, dejando un legado único en la historia médica y cultural del siglo XX.

Su ataúd, también monumental, medía más de tres metros y fue llevado por una docena de hombres. Hoy en día, su figura sigue siendo admirada en museos como el de Ripley’s Believe It or Not!, y una estatua de tamaño real se encuentra en su ciudad natal de Alton. La historia de Robert Pershing Wadlow sigue inspirando asombro y reflexión sobre los límites del cuerpo humano.

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