En 1993, China inició la construcción de una colosal presa conocida como Las Tres Gargantas, capaz de almacenar 40 kilómetros cúbicos de agua, lo equivalente a más de 16 millones de piscinas olímpicas. Esta megaestructura genera suficiente energía hidroeléctrica para abastecer a gran parte del país asiático.
A pesar de ser una maravilla de la ingeniería moderna, la presa volvió a captar atención recientemente por una sorprendente razón: la supuesta alteración de la rotación terrestre.
Según afirmaciones que circularon en redes sociales, la acumulación masiva de agua en la presa habría ralentizado la rotación del planeta, provocando que los días fueran ligeramente más largos. Estas publicaciones citaban un supuesto estudio de la NASA que respaldaría esta teoría.

Sin embargo, la propia NASA desmintió esta información. En un comunicado enviado al medio La Vanguardia, aclaró que no existe ningún estudio oficial que respalde dichas afirmaciones. La única mención localizada al respecto proviene de un artículo de 2005 del Jet Propulsion Laboratory (JPL) del Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde el geofísico Benjamin Fong Chao realizó una comparación teórica.
Chao señalaba que la masa desplazada por la presa era comparable, en términos teóricos, a la que provocó el terremoto de magnitud 9.1 en el océano Índico en 2004, el cual acortó la duración del día en unos 2.68 microsegundos. Es decir, sí es posible que eventos de gran masa afecten la rotación terrestre, pero el efecto de Las Tres Gargantas no ha sido medido ni confirmado como significativo.
En resumen, aunque la presa es una proeza hidráulica, su impacto sobre la rotación terrestre es más mito que realidad.
