El programa universitario de fomento a la lectura de la Universidad de Guadalajara (UdeG), enfocado en niños y jóvenes, Letras para Volar, celebra 15 años de acercar a los estudiantes a la lectura mediante diversas actividades, publicación de colecciones de libros y evoluciona de forma positiva como un programa único en el país y América Latina, con un entendimiento innovador de lo que debe ser la lectura.

Su Directora, doctora Patricia Rosas Chávez, recordó que este programa ha buscado fomentar una lectura enfocada a leer entre líneas mediante la promoción de una lectura cuestionable, crítica, que va al contexto y con una atención de 15 mil niños por semana.
“Se concentra en dejar de tratar a los textos como si estuvieran aislados de la realidad, eso genera que la gente se aburra de la lectura. El programa ha logrado transitar de una visión alfabetizadora a una visión de literacidades fundacionales, que habiliten a las personas a aplicar sus competencias y habilidades en diversos contextos”, apuntó.
Compartió que en ocasiones el tipo de textos que se dan de manera obligatoria, en lugar de promover el gusto por la lectura, asustan, porque no son apropiados para la edad o porque no están bien guiados para ser comprendidos.
“Buscamos que la lectura se convierta en un espejo para las personas, que les comunique, que se vean identificadas en el personaje, que sientan que están aprendiendo algo”, apuntó.
Otra de las funciones del programa es que se logre la cognición de leer tras las líneas y que la lectura sirva para resolver problemas de la cotidianidad, por lo que es indispensable aprender a comprender y cuestionar lo que se lee.

“Otro elemento es el acceso a los libros, esto es algo muy importante en países como el nuestro, donde la brecha económica es grande y convoca otras brechas. Letras para Volar se propuso el acceso con dos acciones fundamentales, La Gacetita, una publicación para niños y niñas de educación básica, en el que tenemos ciencia, ecología, historia, literatura, juegos, viajes, personajes de Jalisco, ejercicios cognitivos, que aparece cada mes con un tiraje de dos mil ejemplares, distribuidos en escuelas y espacios vulnerables”, indicó.
Otro acceso son las 10 colecciones literarias, con más de 150 títulos, de las que han realizado tirajes masivos para estudiantes de preparatoria y licenciatura, y de las cuales las primeras tres llevan el nombre de personajes notables de la comunidad universitaria, como los escritores Hugo Gutiérrez Vega, Fernando del Paso y Fernando Carlos Vevia Romero.
“Hemos logrado imprimir y distribuir casi un millón de ejemplares. Poco a poco, este acervo fue encontrando una contraparte que fue la colección de Promotores de la lectura; se sacaron guías para la enseñanza de la lectura para promover el gusto por la didáctica y guías para enseñar a los promotores sobre autores mexicanos. Contamos con un promotor de lectura en cada preparatoria”, compartió.

Explicó que otra de las fortalezas es la incorporación de la socialización de la lectura que poco se ha trabajado en México, y ellos lo realizan por medio del proyecto de urbaliteracidad, que significa leer y escribir la ciudad.
“En el Paseo Alcalde hay placas en las fuentes con extractos de escritores, bancas en forma del libro con frases que intervinieron distintos artistas locales. Realizamos la Semana académica con promotores de lectura que comparten sobre distintas temáticas y el Desfile literario, donde los promotores de la lectura trabajan con sus estudiantes, arman un carro alegórico y salen a la calle caracterizados como personajes de ese libro; es una fiesta de las letras; mientras que en el Festival literario, reunimos a poetas y escritores”, explicó.
